Dios, Dios mìo eres tù, de madrugada te buscarè, mi alma tiene sed de
tì, mi carne te anhela, en tierra seca y àrida donde no hay aguas.
Para ver tu poder y tu gloria, asì como te he mirado en el santuario.
Porque mejor es tu misericordia que la vida, mis labios te alabaràn.
Asì te bendecirè en mi vida, en tu nombre alzarè mis manos.
Porque has sido mi socorro, y asì en la sombra de tus alas me regocijarè.
LA ALEGRÌA DE DAVID AL HABER CONFIADO EN LA PROTECCIÒN
DE DIOS, Y EL SUPREMO NO HABERLE FALLADO.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario