Cuando llegaban ya cerca del monte de los olivos, toda la multitud
de los discípulos, gozándose comenzó a alabar a dios a grandes
voces por todas las maravillas que habían visto.
LUCAS 19.37
Los centíficos han descubierto que los seres humanos viven ciclos
emocionales. Así como en el mar, sube y baja la marea, también
nosotros tenemos altos y bajos en los estados de ánimo.
A veces todo sale mal, y estamos pesimistas, y nos sentimos deprimidos.
Pero en otras oportunidades, todo marcha viento en popa, y nos sentimos
muy bien.
La multitud que alabó a Dios, se dejó dominar por el estado de ánimo.
Con gozo alabaron a jesús, por las maravillas que había hecho.
Pero que triste es notar que esa misma multitud, fué la que luego cambió
su estado de ánimo y gritó ¡¡¡crucifícale!!!
Hay mucha gente que actúa de la misma manera, mientras todo va bien,
alaban a Dios, y cuando las cosas no salen como esperan, se dan vuelta y
reniegan de su fé.
No podemos seguir a Jesús según nuestro estado de ánimo. La entrega
personal, debe ser profunda, total, sincera, incondicional. Debemos
alabarle en todo momento. Debemos ser fieles a Dios, CONTRA VIENTO
Y MAREA.
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